“Ya nadie mira…”

Ya nunca están. Y la verdad es que ni me había fijado hasta que mi madre me preguntó por ellos. Hasta este mismo verano -y cada tarde a eso de las siete-, bajaban juntos de la mano y se sentaban justo ahí abajo, en el banco de enfrente de mi balcón. A ella le costaba andar. Él iba cargado con trastos día tras día; una silla plegable pequeña, de esas que no tienen ni respaldo, en la que ella solía apoyar las piernas hinchadas y cansadas de a saber cuántos años y calles pateadas.

Siempre. Silla, bolsa con lo que fuera que llevasen, agua, abanico y el uno al otro. Él la sostenía como cogiendo el peso de cada momento de su vida junto a ella. Con esa mirada que tiene quien sabe que eligió bien. Con esa mirada de si tú saltas, yo salto. La verdad es que nunca le vi tan de cerca como para adivinar el significado de ésta, pero sí que veía el cariño con el que la llevaba del brazo. Paso a paso. Con paciencia. Y sin saber ni cómo ni por qué, este año ya no están en ese banco. Y sin saber ni cómo ni por qué, ya nadie mira. O ya nunca miro, tal vez.

¿Será que estamos tan metidos en la imagen que transmitimos a los demás que ya solo nos fijamos en nosotros mismos? Al final da lo mismo lo mucho que otros intenten llamar nuestra atención, porque lo cierto es que pocas cosas nos llaman tanto la atención como nuestro puñetero reflejo en el espejo. Y todo lo que antes nos hacía abrir la boca de sorpresa, fijar la vista o soltar lagrimita, ahora tiene un promedio de duración de dos segundos con suerte, porque la mayoría de veces ni eso.

Ya no están, joder. Mi ejemplo a seguir de pareja, aunque ni les conociera, ya no está. Cada tarde les miraba, mientras acababa algún post o capítulo del libro, pensando: ojalá algún día alguien me lleve del brazo cuando camine arrastrando los pies. Por mucho que haya intentado hacerme la dura algunas veces, nunca he dejado de querer exáctamente eso. Supongo que por ello siempre ando soñando. En los sueños llegar a ese punto resulta mucho más sencillo, sin movidas, ni miedos, ni voces. Supongo que por ello siempre ando escribiendo, porque sé que entre letras todo perdura más, y lo que se queda en el tiempo -aunque acabe siendo solo por costumbre- acaba siendo eterno. Y la cuestión es que a pesar de decisiones equivocadas, piques tontos y tonterías varias, nunca he dejado de creer en esa clase de amor que, aunque transformado, nunca muere.

Y ahora, aprovechad para volver a llamarme Charlotte de Sexo en Nueva York –la cursi por excelencia-, que creo que lo empiezo a aceptar.

Ahora que ya no están, solo me asomo y veo a pre-adolescentes escuchando reggeatón, cosa que me preocupa más que otra cosa. Ahora que ya no están, ese lado del banco nunca se llena. Supongo que su historia de amor ocupa un hueco que aunque imperceptible, está. Y que nadie se atreva a clavar sus posaderas sobre ella, que le tiro un cubo de agua desde arriba.

Pero hasta hace un par de días o poco más, me había acostumbrado a no mirar. Hizo falta que otra romántica me recordara que algunas historias nunca se deben olvidar.

Hay que mirar más. Alrededor. A las musarañas. A la gente (sin incomodar, vaya). Hay que mirar más allá de nuestras narices. Mirar. Pasear sin correr. Leer en voz alta. Hablar con personas que merezca la pena conocer. Hay que bajar esos absurdos y altísimos listones que nos estamos poniendo para ser felices. No somos perfectos y nunca lo seremos. Nuestro entorno no es idílico, ni mucho menos. La vida real viene sin filtros. Pero si nos dejamos de tonterías, veremos que ya somos increíbles tal y como somos. Que no necesitamos tanto, aunque pensemos que sí. Y cuando algún día decidamos mirar nuestro reflejo con buenos ojos y decirnos que joder, tampoco lo estamos haciendo tan mal, algo se romperá. Y de entre esos pedazos que caigan al suelo, recuperaremos de nuevo esa mirada.

La mirada. Esa mirada inocente. La mirada Charlotte. La mirada pura de quien sabe que todo irá bien. La que se fija en parejas de ancianos y dice que donde antes dije nunca más, ahora solo puedo decirte que te quedes otra noche más. Que te regalo lo que siempre digo que no tengo: tiempo. Que te regalo mi atención, mi cara al despertar, mis selfies de cagarme en salir guapa. Que te regalo la mirada que sale cuando una barrera cae, cuando un miedo muere, cuando ya no hacen falta tiritas, ni vendas, ni excusas. Que te regalo mis sueños y mis letras, para que, aunque sea por costumbre acabes siendo eterno.

Hay que creer. Hay que mirar.

Porque nunca se sabe qué descubriremos al fijarnos en algo

o en alguien.

Reflexión de La chica de los jueves, gracias por dejarme poner voz a tu reflexión.Os invito a visitar su blog: https://lachicadelosjueves.com/

RELACIÓN ES MIMAR

Relación es dedicarse. Mostrar un poquito de atención a aquello que te lo demanda. Relación es demanda, tanto la que se pide como la que se da. Que todo el mundo sabe que contra menos dés, menos relación habrá. Que se pierde por cada metro cúbico que gastamos en olvidarlo. Relación es mimar. La cantidad de mimos que se dan en un sofá. La cantidad de besos que se dan en un cuarto de hora.

Relación es mimarse. Todo aquello que se hace de a dos. El tiempo que se gana en estar juntos. Es la cantidad de detalles tontos que soltamos a la boca de aquella. La cantidad de abrazos que se reconfortan. Relación es voluntad. Tener ganas de…

Relación es todo aquello que envuelve. Lo que lo hace para ustedes dos, único. Porque relación es unicidad. El amor diferente que nadie te da. No aquel que quiera ser el mejor, ni ser familiar, sino que quiere ser otro más para complementar el anterior. Amor no es competición sino trabajo en equipo.

Relación es cantidad. La de lavadoras que vais a poner juntos. La de veces que vais a poner el arbolito de navidad. Cantidad de ropa que os vais a dejar encima de la cama. Cantidad de veces que la vais a tirar encima de la silla, del suelo o de lo primero que pilléis al llegar. Cantidad de besos inesperados, peticiones, planes y proposiciones, tanto decentes como indecentes que os vais a querer contar.

Porque relación es pensar. Imaginar como lo vais a organizar todo, pensar que hoy le tenía que mandar un mensaje de buenas noches, que mañana la sorprenda con un desayuno sin avisar. Pensar que hoy recojo yo a los niños y que mañana, solos, nos vamos a la cama una vez más.

Relación es estar. Y que si no se está que lo parezca. Que desde lejos ni se dude que se puede amar. Que si se dice te quiero no es para convencerte, sino para demostrarte que sin nada a cambio yo te lo iba a regalar.

Eso es relación, regalarte.
Mimarte. Un día más.

Reflexión de AlbertitoCB, gracias por dejarme poner voz a tu reflexión.Os invito a visitar su blog:

http://lescribiobonito.blogspot.com

LOCAS DE REMATE: SER MUJER Y OTRAS COMPLICACIONES

Todas sabemos lo difícil que es mujer, no obstante, nos gusta recordárselo al mundo de vez en cuando. Eso no implica que ser un hombre no sea complicado, pero ya se ahorran unos cuantos detalles relativamente importantes: la depilación, el embarazo, la menstruación, y los tacones.

El último parece un aspecto sin importancia, y en absoluto. Siempre nos auto convencemos con eso de que “para estar guapa hay que sufrir”. Eso probablemente lo inventaría el mismo que inventó las dietas, las cremas anticelulíticas, y otra gran serie de instrumentos de tortura. Y es que los tacones nos ahorran la entrada al Planetario, porque una vez que te los quitas después de una cuantas horas ya vemos las estrellas por nosotras mismas. Y ese día en el que te decides a ponerte esos tacones que te cantan “quisiera ser tan alta como la luna” porque cuando te los pones sientes el peso de la gravedad. Ese día, de repente, pisas mal (seguramente delante de alguien importante o en el peor momento posible, básicamente). Nos torcemos el tobillo y vemos como nuestra cara se acerca peligrosamente al suelo, y durante esas centésimas de segundo en los que sabes cómo va a acabar todo esto, lo primero que se te pasa por la cabeza es “joder, se me van a romper las medias, y estas son las caras”. Y luego tienes dos opciones: reírte o mirar hacia los lados para asegurarte que no ha habido muchos testigos.

Aunque eso suele ser bastante complicado, porque eso de mirar con disimulo hay muchos que no lo entienden. Puedes ver cómo giran el cuello cual niña del exorcista y es una sensación de tensión muy incómoda. Sentirte observada es como cuando estás conduciendo y aparece una ambulancia con la sirena perturbando tu tranquilidad y todos los conductores se miran entre ellos y miran a todos los espejos retrovisores suplicándoles una respuesta. Me muevo yo, te mueves tú, por donde va a pasar la maldita ambulancia. Pues es algo así. Luego, claro está, la mejor opción es no hacer ni caso, mirar para otro lado, o lanzarles un ladrillo. Dependiendo de lo que tengas a mano, porque desde luego en el bolso de una mujer puedes encontrarte absolutamente de todo.

Y es que por ser mujer ya de por sí te sientes presionada. Por los medios de comunicación, la publicidad, tu jefe, tu novio, tus padres, las tallas M de Zara, los cupones ahorro del supermercado y la faja. Muchas veces te preguntas por qué no pudiste nacer cuando tener unos kilos de más estaba de moda, pero también ten en cuenta que no habrías llegado a probar una tarta de oreo, y eso es salir perdiendo.

Gracias a los estereotipos que tanto nos han ayudado a lo largo de la historia, ser mujer implica saber cocinar. No sé quién hizo correr el rumor de que hacer un huevo es algo sencillo. Una tortilla, pasta, unos filetes, pero… ¿un huevo? De todos modos ahora en Youtube hay tutoriales paso a paso de todo lo que no sepas hacer, asique para la que no se le dé bien siempre puede recurrir a eso o poner la televisión, porque si algo sobran ahora son programas de cocina. Está de moda. Desde luego, Arguiñano tiene que estar preocupado con tanta competencia.

Luego hay un pequeño grupo de mujeres que no tienen estos problemas. Son esas que te cruzas en el gimnasio, que llevan una hora corriendo en la bici y tienen el maquillaje intacto y el pelo como recién salido de la peluquería. Y te las quedas mirando un buen rato, y no encuentras el botón ON-OFF, pero sabes que ahí hay gato encerrado. Mal rollito.

Independientemente de esto, hay algo que muchas saben y que otro tanto no se lo toma tan enserio como debería. Una chica con moño, gafas, unos vaqueros y unas deportivas puede estar sorprendentemente guapa, sexy, o como queráis llamarlo. Ser mujer no es cosa fácil, pero también tenemos muchos detalles de los que solamente podemos disfrutar nosotras, hay momentos que solamente podemos vivir nosotras. Y no hace falta que sepamos cocinar, limpiar, cantar, bailar, pintar, patinar, tener una 36 y llevar extensiones para ser unas tías diez.

Y si alguien ha encontrado el botón de ON-OFF por favor, que me lo comunique.

Gracias a ELVIRA RODRIGUEZ DEL BLOG : https://www.compartiendomacarrones.com/ por dejarme poner mi voz a su reflexión.

PROPUESTA SANT JORDI 2020…

“He aquí mi secreto, que no puede ser más simple: sólo con el CORAZÓN se puede ver bien;
lo esencial es invisible para los ojos.”

SE ACERCA SANT JORDI 2020…

Hazme llegar tus escritos: cartas, reflexiones, pensamientos…

Lo publicaré en este blog.

¿Te animas a participar? Espero encantada tus inspiraciones.

Propuesta abierta para todos los públicos

NO HAY VUELTA ATRÁS…

No hay vuelta atrás.

Como es sabido por todos, estamos atravesando una situación crítica, que nos ha puesto en jaque.Llevamos 10 días encerrados en nuestras casas, por causa de un vírus que nos ha atacado y se ha colado, no sólo en nuestra sanidad y en nuestras vidas, sino también en nuestra cosmovisión. Permitidme explicar esta idea. ¿Cuántas veces en los últimos 5 años te has visto en la imposibilidad de salir de tu casa?

¿Cuántas veces en los últimos años has temido tanto por la vida, tuya o la de tus seres queridos, que ha hecho que renuncies a tus derechos?

Por ir un poco más institucional, en un país o una sociedad como la nuestra. ¿Hace cuántos años que no veíamos gastar más dinero en preservar vidas que en producir/vender/adquirir herramientas que quiten la misma?Adelanto que no es una crítica, es una mera reflexión. 

En estos últimos 10 días he visto la cara humana de la sociedad. En estos días he visto romper esa línea de individualismo que subía a un ritmo descontrolado. En estos días he vuelto a creer en esa popular frase de: “la unión hace la fuerza”. 

No hay vuelta atrás…Me encantaría y sueño que cuando todo esto acabe, porque acabará, no haya vuelta atrás. Que hayamos aprendido que vale más la vida que cualquier otra cosa. Quizá es una utopía, pero me encantaría que al acabar todo esto, seamos conscientes de lo que tenemos.Para algunos, realmente no hay vuelta atrás, pues han perdido a seres queridos, a los cuales, acompaño en el sentimiento, reconozco y agradezco el valor de ser responsables aún con el corazón roto y con toda la justificación del mundo de no serlo.

Espero que no haya vuelta atrás… Que cuando todo esto acabe y pase, que repito, pasará. Salgamos fuertes y hayamos triunfado no solo a una Pandemia y un vírus, sino que hayamos triunfado sobre nosotros mismos, que le hayamos ganado la guerra a nuestro individualismo, orgullo, soberbia.Que al salir, no reconstruyamos, sino que Construyamos un nuevo destino. Más fuertes, más sensibles, más conscientes de los que realmente vale la pena.

Espero que no volvamos atrás. 

COLABORACIÓN CON JEAN PAUL PALACIOS

COVID-19 “CARTA D’UNA INFERMERA”

També has arribat a la privada… Així de manera fugaç.

Has arribat i has revivat en molts de nosaltres: la por, la inquietud, la incertesa, l’estrès i el cansament.

La POR, pels nostres familiars i éssers estimats que no volen que ens malalteixin per haver escollit una professió que estimem sincerament.

La INQUIETUD, perquè ets un gran desconegut i contagies intrèpidament ràpid.

La INCERTESA, perquè ens aixequem amb l’incògnita de com anirà el nou dia.

L’ESTRÈS I EL CANSAMENT, perquè els protocols van canviant minut a minut, els COVIDS-19 van augmentant i omplin tots els llits de les nostres plantes i UCI.

ESTRÈS, perquè pateixes pensant si tindrem EPIS suficients per protegir-nos de tu.

CANSAMENT, perquè la majoria fem algunes hores o algun torn de més, perquè la insòlita situació ho requereix, i perquè arrisquem la nostra salut per cuidar d’altres.

Però… També…

A la nostra professió, has sigut capaç de revivar la lluita, el treball en equip, la solidaritat, l’empatia, ser més resolutius, la resistència i sobretot la humanitat…

Ara, que sàpigues que amb totes aquestes armes et vencerem, i tant que et vencerem…

Per tots aquells que s’han hagut de quedar a casa a fer el confinament, per tots aquells que ens aixequem diàriament a cobrir les necessitats bàsiques de tothom…

Com són els serveis d’emergències, de neteja, transports i alimentació.

Et vencerem per la solitud dels COVIDS-19 i de les seves famílies, per l’Alfons que cada dia ens elogia i malgrat que la seva insuficiència respiratòria té ànims i ens rep amb un somriure als llavis; Pel Miquel que truca de forma freqüent i diàriament al timbre perquè li marquem el telèfon de la seva dóna per poder parlar uns minuts amb ella…,i això m’emociona…

Per la Dolors que tot i que li costa menjar perquè es cansa de seguida, fa l’esforç, perque no es rendeix.

Pel Manel i l’Evelyn que van arribar amb molta por i ja els han pogut donar l’alta, per tots els intubats que estan a l’UCI lluitant com uns grans guerrers.

Et vencerem per les nostres famílies, per totes aquelles persones que surten puntualment a última hora de la tarda, sense faltar un dia a donar les gràcies amb els seus emotius aplaudiments.

I per cada un de nosaltres… Perque ens ho mereixem… Per tot això et vencerem…

Mai hauríem pensat que podríem arribar a viure, aquesta dura i increïble realitat que ens has portat… Però l’estem vivint, estem vivint una batalla que tenim clar que guanyarem perquè tots fem el que puguem, i més…I no volem compartir les nostres vides amb tu COVID-19.

RESISTIREM I ET GUANYAREM.

Carta de Montse Sayago Vizcaíno

Gràcies per el vostre esforç i dedicació a l’equip mèdic de la clínica del Remei de Barcelona

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